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30-07-2008

Fe y devoción en la mitad del mundo

Paúl Guerrero G.

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La Semana Santa trae a Quito un sinnúmero de actividades artísticas y tradicionales que enmarcan y realzan la verdadera conmemoración: la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En medio de este ambiente, se realiza la famosa y multitudinaria Procesión Jesús del Gran Poder. Esta manifestación de fe nació hace ya casi medio siglo, no obstante, sigue congregando a miles de fieles que ven en ella, no solo una forma de alabanza, sino también, un modo de arrepentimiento y expiación.
Cada Viernes Santo, el Centro Histórico de Quito se convierte en el escenario de la famosa y tradicional Procesión Jesús del Gran Poder. Ésta se realiza en honor a la imagen del patrono de la ciudad del cual toma su nombre y que se encuentra custodiada por la comunidad franciscana.

Esta multitudinaria demostración de fe –cuya devoción nació hace más de 47 años– inicia a las once horas en el atrio de la Iglesia de San Francisco con una breve representación de la lectura de la sentencia de muerte en la cruz, firmada por Poncio Pilatos, hace ya más de 2 000 años. Luego de esto, las trompetas de la banda del Regimiento Quito rinden honores presidenciales a las imágenes de Jesús y de la Virgen y se entona el Himno Nacional; mientras tanto, los Granaderos de Tarqui hacen guardia atentamente.


Al salir de la iglesia, cerca de 8 000 personas acompañan a las andas en un recorrido que abarca varios kilómetros del Centro Histórico. A este número, se suma el de los participantes que, entre cucuruchos, verónicas, cristos y voluntarios, forman un grupo de 10 000 personas aproximadamente.

Pecado y penitencia

Para demostrar su fervor católico, fieles de toda condición social expían sus culpas y pecados con penitencias tales como: caminar descalzos, encadenados, de rodillas, latigueándose, llevando coronas de espinas, arrastrando pesadas cruces o silicios; todo esto para ser merecedores del perdón divino.

Los Cucuruchos

Indudablemente, son los personajes más representativos y vistosos de la procesión. Con sus vestiduras color morado y sus capuchones puntiagudos, tratan de demostrar su arrepentimiento y penitencia. Cerca de 700 cucuruchos escoltan las imágenes durante todo el recorrido, que representa el Vía Crucis del Hijo de Dios.

Estos penitentes van vestidos con una túnica morada que les cubre todo el cuerpo. Para ceñirse la túnica, utilizan un cíngulo o cinturón morado, blanco o negro, según la simbología del día. Éste recuerda la autoflagelación con que se castigaba el cuerpo en tiempos coloniales. Además, llevan en la cabeza un bonete alto, al estilo de un cono, para cubrir sus rostros.

El origen de las vestimentas que utilizan tiene una interesante trayectoria que se remonta al traje usado por los primeros peregrinos europeos. Algunos de ellos recorrieron los lugares sagrados del centro del continente en el siglo IX y, otros, visitaron los lugares santos de Medio Oriente, a partir del siglo XI.

Desde el siglo XII, esta indumentaria –ligada con la utilizada en conventos y abadías– fue el traje oficial del peregrino en la orden franciscana. Dichos ropajes tuvieron una amplísima difusión en toda Europa y, especialmente, en España, donde se los utilizaba durante las procesiones de Santiago en Compostela. La vestimenta de cucurucho llegó a Quito en el siglo XVI, a través del trasiego de tradiciones religiosas hacia las colonias españolas en el nuevo mundo.

Las Verónicas

Como su nombre lo indica, representan a aquella mujer, quien –según la tradición– confortó y limpió el rostro de Jesús con un sudario mientras Él llevaba la cruz. Cerca de 200 Verónicas desfilan cada año vestidas con un traje negro o morado que se usa únicamente durante la procesión penitencial y representa el luto por la muerte de Jesús o el arrepentimiento por los pecados cometidos.

Aunque los trajes utilizados no son originarios de Latinoamérica, han adquirido una identidad propia y se han adaptado al proceso histórico y a la creatividad de sus portadores, hermandades y cofradías, los mismos que les han dado vida.

A través del tiempo

La Procesión Jesús del Gran Poder ha sufrido varias prohibiciones a través de la historia colonial y republicana del Ecuador. Durante las dictaduras del siglo XX, casi desapareció; sin embargo, resurgió con la procesión realizada por los frailes franciscanos en 1949 y, de forma estable, a partir de 1960.

En Semana Santa, conjuntamente con la procesión religiosa, se desarrollan otras actividades como: la Vigilia Pascual, el Festival Internacional de Música Sacra y el Concierto de Campanarios. Iglesias, teatros, conventos y monasterios del Centro Histórico de Quito son los escenarios.


FUENTES:

Ministerio de Turismo del Ecuador. (22 de marzo de 2005). Se inicia feriado de Semana Santa. Boletín Informativo > San Francisco de Quito D.M. Recuperado el 14 de abril del 2008 en http://www.vivecuador.com/html2/esp/boletin_FeriadoSS.htm

Figueroa, C. (2007). Penitentes y Cucuruchos en la Semana Santa Guatemalteca. Semana Santa en línea. Acercándote a tus tradiciones. Recuperado el 14 de abril del 2008 en http://www.semanasantaenlinea.com/index.php?ID=85&action=display&ID_BOLETIN=279

Semana Santa devoción de los ecuatorianos. (s.a.). (Abril del 2004). Diario Hoy. Recuperado el 15 de abril del 2008 en http://www.hoy.com.ec/especial/2004/santa/cucuruchos.htm

Semana Santa 2007. (s.a.). (6 de abril del 2004). Diario Hoy. Recuperado el 15 de abril del 2008 en http://www.hoy.com.ec/impnoticia.asp?row_id=263573

FOTO: Paúl Guerrero G.

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