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Los padres deben ejercer un buen liderazgo en su hogar

Mireya Flor de Pérez 16-03-2009

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- Resumen

En la actualidad, con el avance de la tecnología los medios de comunicación masiva se han inmiscuido en la intimidad del hogar presentando variados modelos y alternativas de actuación que no siempre están de acuerdo con los objetivos que tienen los padres responsables para la adecuada formación de sus hijos. Por esto, es necesario que los padres se decidan a ejercer el liderazgo de sus hogares.
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Los padres deben ejercer un buen liderazgo en su hogar


En la actualidad, el avance de la tecnología ha provocado el hecho de que la televisión, el internet y otros medios de comunicación masiva se inmiscuyan en la intimidad del hogar ofreciendo toda clase de modelos y alternativas; unos buenos y otros que no están de acuerdo con los criterios y objetivos que los padres responsables quieren emplear en la formación de sus hijos.


Es por esto que, ahora más que nunca, el liderazgo de los padres es fundamental. O se asume la grata e importante responsabilidad de formar bien a los hijos o se los expone a que sean estos medios de comunicación los que impartan la variada educación que ofrecen sus programas.

Los padres que quieren desarrollar el liderazgo familiar deben tener una actitud responsable y decidida, que les permita ser altamente efectivos en su tarea de formar a los hijos. Lo anterior se refiere a ofrecerles una adecuada orientación en todos los aspectos de su desarrollo físico, psíquico, intelectual y emocional; suficiente amor, seguridad y buen ejemplo.

Ahora bien, los líderes no sólo son aquellos que se esfuerzan mucho por alcanzar las metas, sino que principalmente conocen el camino correcto, tienen claros sus objetivos y criterios, y además están comprometidos con su misión, en este caso de esposos y padres.

Conviene reiterar que de poco sirve esforzarse mucho cuando la dirección es equivocada: formar líderes carentes de principios y valores morales equivale a promover ideales egoístas que no aportan positivamente a la sociedad, sino que, por el contrario, son propios de quienes se valen de los demás para satisfacer sus deseos personales.

Algunos padres de familia pueden pensar que no es fácil adoptar el liderazgo que les corresponde porque en su niñez y/o juventud tuvieron experiencias difíciles y desagradables –crecieron en hogares con problemas: padres alcohólicos, mujeriegos o agresivos, etc.–, que les hacen sentirse víctimas y convertir a sus seres queridos también en víctimas de sus frustraciones, culpando a otros de su mal comportamiento.

Sin embargo, si tienen el sincero deseo de formar con su familia un hogar diferente, deben decidirse por el cambio. Los cambios no son fáciles ni se producen de un día para el otro. El primer paso para empezar una vida nueva es perdonar —aunque resulte difícil hacerlo— a quienes les causaron daño físico o emocional. El tiempo es un buen aliado para conseguirlo. Luego, es necesario perdonarse a sí mismo por los errores cometidos y aprender a pedir disculpas a quienes se ha ofendido. La paz y el alivio que aportan estos actos proporcionan la fuerza necesaria para convertirse en los protagonistas de sus propias vidas.

Es conveniente reflexionar sobre el hecho de que hay cosas que no dependen de uno, pero hay muchas otras que sí, y éstas permiten el cambio positivo de la vida personal. Ser buen esposo, buen padre, buen amigo, buen ciudadano, etc., dependen de la propia actitud y decisión. Que Juan sea mi buen amigo le concierne a él, pero que yo sea buen amigo de Juan es fruto de mi decisión y voluntad. Que mi cónyuge cambie ciertas actitudes no depende de mí; que yo no me moleste tanto por ellas sí me confiere a mí. Finalmente, que mi padre no haya sido un buen ejemplo no recae sobre mí; que yo sea un buen padre sí se debe a mi decisión y voluntad.

En el pasado no era habitual prepararse para ser esposo o padre. Sin embargo, es necesario saber qué significa el compromiso del matrimonio; conocer las etapas de crecimiento por las que los hijos atraviesan y los riesgos a los que están sometidos; conocer cómo se puede fomentar en los hijos la alegría, las virtudes, la fe y cómo se debe enfrentar el dolor en la vida familiar. Para ello, los padres pueden acudir a centros donde impartan cursos de orientación familiar o leer toda la información que se ofrece en este subportal de familia del Plan Amanecer.

En conclusión, los padres que desean ejercer un liderazgo positivo deben considerar su familia como la primera prioridad en su vida; asumir con amor, con alegría y responsabilidad la tarea de ser educadores; comunicar entusiasmo y alegría para convivir y trabajar en familia; prepararse permanentemente para ser buenos esposos y padres, conocer a cada hijo, tener una comunicación apropiada; tomar decisiones convenientes para la familia aunque lo decidido no esté de moda; afrontar de manera efectiva los problemas que se presentan en la vida familiar; saber que son los protagonistas y forjadores del futuro familiar; tener claros los objetivos; no lamentarse del ambiente adverso sino emplear su imaginación para crear circunstancias favorables; ser optimistas y saber esforzarse.


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FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:

- Londoño, B. (S.f.). Un líder ¿nace o se hace? Curso de Orientación Familiar: Padres Líderes Internacional. Medellín, Colombia
- Covey, S. (1998). Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas. (Traducción: María Amparo Penichet) México, D.F.: Editorial Grijalbo, S.A. de C.V.

FOTOGRAFÍA:
S.a. (s.f.). Padre e hijo. ISFTIC – Banco de imágenes y sonidos. Recuperado el 6 de enero de 2009 en http://bancoimagenes.isftic.mepsyd.es


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