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Ñanda Mañachi es un hito en la identidad de Peguche
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El Taller de Instrumentos Andinos Ñanda Mañachi, ubicado en Peguche, cantón Otavalo, es propiedad de José Luis Pichamba quien, además de fabricar instrumentos andinos, enseña música a los visitantes y dirige el tradicional grupo musical Ñanda Mañachi.Las palabras “ñanda mañachi” significan en español: “préstame el camino”.
El grupo se formó en 1969 y sigue teniendo, como al principio, 14 integrantes originarios de diversas comunas y parroquias de la provincia: Angochagua, Quinchuquí, Natabuela, Carabuela, Peguche y Pajal, entre otras. La revolución musical de los grupos andinos empezó en Peguche con la formación de Ñanda Mañachi.
El prestigioso taller tiene muchos alumnos, especialmente durante el verano pues, en esa época del año, Peguche es visitado por muchos turistas atraídos por la singular belleza del lugar.
El Taller Ñanda Mañachi comenzó a funcionar hace más de veinte años en el barrio central de Peguche. En consecuencia, fue necesaria la apertura de hosterías para alojar a turistas y a estudiantes de instrumentos andinos. Del mismo modo, su éxito ha impulsado la fundación de otros talleres parecidos. La demanda de los extranjeros a este respecto es considerable, ya que la música Andina, las artesanías propias de la región y los rituales de su gente son muy valorados a nivel internacional.
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Katie Rean, norteamericana, estudiante del taller Ñanda Mañachi e investigadora de la cultura andina, afirma que “el valor de la música otavaleña radica en la recreación de las costumbres y tradiciones de este pueblo. La cultura se mantiene intacta por enseñanza directa de padres a hijos y eso gusta demasiado a los extranjeros”.
Una casa antigua da cabida al taller, enmarcado en un estilo de paredes blancas, techos de teja y marcos de madera que van en armonía con las artesanías que se venden en los alrededores, así como con las calles empedradas y la belleza de los sembríos de maíz. Tal armonía fue lograda, también, gracias al buen gusto de Luis Pichamba, quien personalmente se involucró en la construcción de su taller.
Pichamba, además, motiva a los turistas a participar en la fabricación de instrumentos musicales andinos. “Decidimos abrir nuestro propio taller para hacer instrumentos, con el fin de abaratar costos. Fabricamos zampoñas, quenas, gaitas, yacuchimbas, rondadores, pingullos, charangos, arpas, guitarras y otros instrumentos. Elaboramos 200 pallas, 20 rondadores profesionales y 15 zampoñas diarias”, afirma el músico de 49 años.
El negocio de Pichamba es próspero y ha crecido notablemente hasta abarcar otras áreas: sus siete hijos y su yerno colaboran con él en la dirección del grupo de danza, así como en la preparación de comida típica para los turistas. “Las agencias de turismo consideran este taller en la ruta para conocer Otavalo. De esta forma, el prestigio del grupo Ñanda Mañachi se extiende y se conserva en el tiempo. Me enorgullece afirmar que nuestras canciones -Ñuca Llacta, Curiquingue y Carabuela- siguen sonando”, agrega Pichamba.
El trabajo más reciente grabado por dicho grupo musical tuvo el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Bogotá. La grabación se ha difundido con éxito en Bolivia, Argentina, Chile y Perú. Además, cada disco se vende junto a un libro de 300 páginas. ¿Qué sorpresas están narradas allí? Nada más y nada menos que las tradiciones andinas ecuatorianas.
Fuente: http://www.elcomercio.com/
Foto: http://recursos.cnice.mec.es/bancoimagenes4
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